Toma de decisiones
Una de las cosas con las que más nos podemos chocar a lo largo de nuestra vida es la toma de decisiones. Cuando eres pequeño, esas decisiones casi no se notan y apenas suelen ser relevantes. Conforme vamos creciendo, esas decisiones comienzan a tomar mayor importancia, llegando incluso a incidir de manera real en nuestra vida. En el instituto, y más concretamente en 3 de la ESO, es cuando comienzan a tomar verdadera importancia. Y si, me estoy refiriendo a tener que escoger entre ciencias o letras. En esta decisión se encuentran 2 tipos de personas: las que tienen clarísimo a que se quieren dedicar el resto de su vida y, las personas dudosas que, o bien se dejan llevar sobre las opiniones de los demás, o bien, las que lo eligen en base a las asignaturas que se nos dan bien, es decir, si no nos gusta las matemáticas, nos pasamos al bando de las letras, y si, por el contrario, preferimos las matemáticas o física y química nos decantamos por el de las ciencias. En mi caso, pertenezco al bando de las letras, ya que en ese momento no me gustaban para nada las matemáticas. Lo mejor de todo es que el resto de las asignaturas de ciencias se me daban bien, pero, lo único que quería era quitármelas de encima. Ahora, estando este año en la universidad me cuestiono si llegué a tomar la decisión correcta. Eso, es una de esas consecuencias de esas decisiones que vamos tomando conllevando al miedo de tomar una decisión equivocada. Si sentís que habéis tomado una decisión equivocada, pero en el fondo sabes que no estáis en el momento de poder cambiarlo, ¿Os arriesgaríais sabiendo que quizá os quedaréis sin nada o, por el contrario, ganaría el miedo por tener un as en la manga? Si intentar arriesgarse puede hacer que os sintáis mejor con vosotros mismos será una buena decisión